MATE
Te beso. Y otra vez. Y otro mas.
Te cobijo en mi palma y calentás mi mano.
Sorbo. Corto. O largo y profundo.
Siento, saboreo, disfruto.
Paladeo y lo siento en mi interior.
Extiendo mi mano y te ofrezco.
A mi ladero, a mis compañías, a mis otros yo.
Con un silencioso tácito “va y vuelve”.
Gestos cómplices. Sonrisas.
Anécdotas. Chistes y chismes. Confesiones.
Somos un círculo perfecto, infinito, indestructible.
El rito y el mito no se interrumpe.
Ayer y mañana.
El gracias no es un gesto de educación. Es el aviso de que es el último.
No tomo mas. Estoy saciado.
La ronda es una norma. Se sigue estrictamente. Prohibido saltearse a alguien.
La pava. El termo. Se vacían. Se enfrían. Se reponen.
Hay códigos. Miradas. Sutilezas. Sobreentendidos.
Cuando me lo devuelve la mujer deseada, le doy un sorbo para sentir su beso intermediado por la bombilla. Mirada de súplica, de deseo, de fervor, de ansiedad.
Somos muchos. Somos uno.
Nos entendemos. Nos conocemos. Nos medimos. Nos desafiamos.
Nos necesitamos. Nos confabulamos. Nos queremos.
Somos la cofradía del mate.
Comentarios
Publicar un comentario