FUIMOS

 

Fuimos.

Compañeros, compinches, compadres, confidentes.

Amigos, incondicionales, leales, hermanos.

Litros de café, cerveza, mate.

Fuimos nuestras muletas, pañuelos, remedios.

Caminatas, plazas, bares.

Trasnoches y amaneceres.

Juntos.

Lágrimas y risas fueron nuestras.

Lo tuyo para mí, lo mío para vos.

Fuimos nuestros.

Soñamos y fantaseamos en dupla.

Proyectamos. Imaginamos. Ilusionamos.

Juntos.

Hasta el fin.

Contra todo y todos.

Nos conocíamos. Me conocías. Te conocía.

Fuimos.

Pero no vi tu puño.

No vi el filo apretado en tu mano.

Con el que acuchillaste mi confianza en vos.

Mi cariño, mi idealización, mi compromiso.

No vi el sable, la navaja, la espada con que degollaste de mi garganta las palabras amistad y fidelidad. Compromiso y honestidad.

Y clavaste tu traición, tu mentira, tu deslealtad, tu hipocresía.

Tu cara y alma se desnudaron y mostraron tu verdad.

Tu pie aplastó y pateó nuestra historia.

Perdimos las ilusiones de adolescentes y jóvenes.

Caín volvió a matar a Abel y Rómulo a Remo.

Eva volvió a engañar a Adán.

Nuevamente Bruto asesinó a Julio César.

El Diablo volvió a ganar.

El sueño terminó.

Traicionaste.

Fuimos.

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